jueves, 3 de abril de 2014

Educación formal, no formal e informal.

Educación Formal: A lo largo de mi vida he contado con la educación formal desde mi ingreso al jardín de niños a los 5 años de edad. He cursado el nivel básico, así como hoy estoy en el superior, en esa educación que he recibido he aprendido mucho sobre conocimiento general y especifico, según el área en el que me fui enfocando. Por ejemplo, en la secundaria aprendí mecanografía. En la preparatoria, aprendí las técnicas y conocimientos de los análisis clínicos. Hoy en día en mi carrera de sociología aprendo hechos sociales e investigaciones. Todo esto basado en planes de estudios previos que se ofertan en las diferentes unidades académicas en las que he estado recibiendo mi educación formal.

Educación no formal: En mi caso, yo estudie durante 7 años ballet, en el aprendí bailes, canciones, pasos, estiramientos y cultura clásica, esta educación no fue de manera formal porque no se nos daban clases como tal para aprender las rutinas, sino que todo era en base a lo que el maestro pensaba y adaptaba a las bailarinas, al igual que la cultura clásica que se nos daba, nunca fue con un pizarrón o tareas, simplemente al mencionar ciertos puntos en clase.    

Educación informal: En mi experiencia la simple charla con otras personas me ha generado conocimientos que no he aprendido en un aula con una educación formal. La lectura por gusto me ha llevado a conocer incluso cosas que no esperaría aprender de otra manera, incluso el ir a lugares por mi propia cuenta, el preguntar, observar, leer o escuchar son parte de la manera que he aprendido muchas cosas día con día, cosas que no se ven en una institución de educación.

Un ejemplo: Un día asistí a una delegación, en la cual se encontraba un puesto de libros gratuitos para leer en el tiempo que estuvieras en esta delegación, me acerque y pude platicar con el encargado y me comento acerca de un libro, yo aprendí de el la historia y biografía del autor. Ahora cuando me preguntan si conozco a ese autor, puedo afirmar que sí, y hasta narrar la historia.

Romero Miranda Alejandra

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